Software a medida
Sistemas de gestión hechos para cómo trabaja su negocio. No una plantilla con el logo cambiado.
Por qué a medida y no un producto enlatado
Un sistema enlatado obliga al negocio a trabajar como el software espera. Eso funciona hasta que aparece la excepción: el cliente que paga distinto, el trabajo que lleva doce horas en vez de una, la operación de temporada que dura tres meses. Ahí el sistema estorba y el equipo vuelve al papel o a la planilla.
Nosotros arrancamos al revés: primero se releva cómo trabaja el negocio hoy, con sus excepciones incluidas, y recién después se escribe. Lo que ya funciona no se toca; se le da estructura.
Qué incluye
Un sistema completo tiene tres partes y se entregan juntas: la web pública, el panel donde el dueño ve y opera todo, y un asistente con inteligencia artificial que atiende consultas las veinticuatro horas con los datos reales del negocio adentro.
Se entrega instalado y andando, con los datos del negocio ya cargados. No es una maqueta que después hay que llenar.
Cómo trabajamos
Todo el proceso es remoto: relevamiento, construcción, entrega y soporte. Hoy tenemos sistemas funcionando en Bahía Blanca, Mar del Plata, Tandil, La Plata y Concordia.
La primera reunión dura quince minutos y sirve para entender qué frena al negocio. Si no hay nada que un sistema pueda resolver, se dice.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda un sistema a medida?
Depende del alcance, y se dice antes de empezar, no sobre la marcha. Un sistema completo —web, panel y asistente— se entrega por partes: primero lo que resuelve el dolor más caro y después el resto, para que el negocio empiece a usarlo antes de que esté todo terminado.
¿Sirve para un negocio chico?
Sí. La mayoría de nuestros clientes son PyMEs de entre dos y veinte personas: inmobiliarias, talleres, consultorios, comercios y distribuidoras.
¿Se puede migrar la información del sistema actual?
Sí. Se releva la estructura del sistema viejo y se importa el historial. En esa importación suelen aparecer errores de carga acumulados durante años; se marcan para que el dueño los revise, no se corrigen por nuestra cuenta.
Quince minutos para saber si sirve
Una reunión corta para entender qué frena su negocio. Sale una propuesta con el alcance escrito: qué entra, qué no entra y en cuánto tiempo. Si no hay nada que un sistema pueda resolver, se lo decimos.