WESEKA. Hablar por WhatsApp

Sistemas para gastronomía

Los pedidos por un solo lado y el conteo de materia prima que avisa antes de que falte.

Los pedidos entran por todos lados y se anotan en ninguno

Mostrador, WhatsApp, Instagram, teléfono, web. Cada canal en un lugar distinto y el que cocina mirando tres pantallas.

El panel los junta en una sola cola, con el canal y la forma de entrega separados: un pedido de Instagram puede retirarse o enviarse, y el sistema no los confunde.

El conteo de materia prima, que es lo que decide el mes

El sistema sabe cuánto se consumió en el turno, a qué ritmo por hora y, con eso, si el insumo llega al cierre o no. Cuando algo no llega, avisa mientras se puede hacer algo.

Y al cerrar se compara el conteo real contra el teórico: la diferencia entre lo que debería quedar y lo que queda es la merma que nadie mide.

La carta que se cambia sola

Un precio se toca una vez y sale en la carta digital, en el asistente y en el panel. Cuando un insumo se termina, el plato que lo lleva deja de ofrecerse sin que nadie se acuerde de sacarlo.


Preguntas frecuentes

¿Sirve para take away sin salón?

Sí. El canal por donde entra el pedido y la forma de entrega —retira o envío— se manejan por separado, así que funciona igual con salón, sin salón o con las dos cosas.

¿Calcula el costo de cada plato?

Sí, a partir de la receta y del precio de los insumos cargados. También muestra qué plato deja más margen, que casi nunca es el que se cree.

¿El asistente toma pedidos?

Sí, por WhatsApp y por la web, y los deja cargados en el panel con la zona de envío y el costo correspondiente.

Quince minutos para saber si sirve

Una reunión corta para entender qué frena su negocio. Sale una propuesta con el alcance escrito: qué entra, qué no entra y en cuánto tiempo. Si no hay nada que un sistema pueda resolver, se lo decimos.

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